martes, 4 de septiembre de 2012

Transformación


Para transformarnos por completo tal vez tengamos que liberarnos de todo aquello a lo que nos hemos estado aferrando, para buscar un nuevo camino... el verdadero

Amor verdadero


Muchas veces nos preguntamos qué es el amor verdadero. Muchos afirman que es una combinación de deseo, ternura y amistad. Otros, que es una  fuerza enorme que hace superar cualquier obstáculo… cada una de estas afirmaciones pueden ser correctas. Ella pensaba lo mismo, hasta que le rompieron el corazón. Ese corazoncito puro y sincero que habitaba en su interior. Que ya había sido roto en otra ocasión y que con, tesón y esfuerzo, logro recomponer. Una tarea dura, pero que al final consiguió. Le costó horas de sueño, remordimientos, culpas y algún que otro llanto. Después de una ruptura, lo que menos te puede apetecer es volver a las andadas, pero luego todos pasamos por una fase en la que anhelamos el amor. Ella, ni siquiera se lo replanteaba, simplemente pasaba. Los chicos eran, simplemente, un pasatiempo más para ella. Una diversión, que la hacía sentirse deseada. Aunque ella, lo que no sabía es que, en el fondo, deseaba ser amada. De repente, un atractivo actor llegó a su vida. La embaucó desde el principio, pero no fue hasta dos años después cuando sucedió lo que tenía que suceder… una mirada,  una sonrisa, una conversación, un abrazo, una indirecta, una cita, un beso, dos almas que se juntan en una sola. Pero había algo que fallaba… ¿ella? No, ella era demasiado mujer: una combinación de locura, comprensión,  diversión, fidelidad…un coctel explosivo. Y tan explosivo…que de querer jugar con ello, le ha explotado en su propia cara. Porque el pobre iluso no sabía que si juegas con fuego, al final te quemas. Mi amiga pasó días duros, y aunque ella tratara de disimular, estaba mal. Yo la conozco.  Pedía todos los días por ese chico, porque estuviera bien, porque al final fuera el chico que deseaba que fuera. Pero cuando el destino se interpone entre dos personas, no hay nada que hacer. Y eso es lo que pasó. Cuando dos personas no pueden estar juntas en el pasado, no creo que lo puedan estar en el futuro. Por eso, ella estaba desilusionada, otra vez la había pasado lo mismo: había pecado de inocente. Inocente por enamorarse de él: de sus cabellos rubios, de esos ojos azules donde se había zambullido, de las sonrisas que le dedicaba, de sus falsos “te quiero”, de su manera de tomarla… porque ella no buscaba al amor, el amor iba hacia ella…qué ironía, ¿verdad? Lo que yo no sabía, es que ella, antes de todo esto, ya tenía un amor verdadero. ¿Cómo puede ser –os preguntaréis- si la han roto el corazón? Pues no, porque el amor verdadero no se tiene por qué experimentar hacia una persona, sino que se puede procesar hacia algo. En su caso, era hacia el teatro. Ese arte donde un grupo de personas son capaces de representar historias usando nuestra arma más poderosa: la palabra. Todo ello acompañado de gestos, movimientos, música y sonidos. Un gran mundo este, y que pocas personas conocen. Ella veneraba todas las grandes obras literarias, a todos sus escritores. Leía obras literarias, las interpretaba, las veía… no era un simple hobbie el actuar, para ella era algo más. En los ensayos daba lo mejor de sí misma, practicaba muchas horas en su casa el papel y podía repetir la misma escena, una y otra vez, sin descanso.  Antes de actuar, sentía los típicos nervios pre-actuación, pero eran normales, todos los teníamos, pero había algo que yo veía en poca gente: una mirada iluminada, llena de ilusión y esperanza. Y es que su gran sueño era ser actriz y ganar un óscar jaja, aunque ahora ya se ha bajado un poco de las nubes, y compatibiliza el teatro con su amor por los más pequeños. Y es que, cuando se sube a un escenario, se transforma. Es capaz de olvidar todos sus miedos y sus inquietudes. Se muestra serena y segura de sí misma, como en ningún otro sitio. He de admitir que, cada vez que la veo actuar, se me pone la carne de gallina y me siento muy orgullosa de ella, porque me encanta verla feliz y además, recuerdo todos los momentos que hemos vivido juntas cuando éramos pequeñas y, al verla subida en el escenario, la veo una mujer ya. Una mujer feliz y enamorada del teatro.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Espiral de problemas


Sabíamos perfectamente que el vivir no era fácil, aunque múltiples anuncios nos intenten vender la idea de “una vida perfecta”. Vida perfecta sin complicaciones donde todo son sonrisas y caras bonitas. He de deciros que, lamentablemente, eso no es así. No intento ser pesimista ni nada por el estilo, solo soy realista.  La vida es elegir un camino y andar por él durante toda tu existencia, superando todos aquellos obstáculos que se te puedan presentar. Pero hay ocasiones, en la que esos obstáculos son demasiado grandes. Piedras de enorme tamaño en este camino. Y en estos momentos en cuando el ser humano se siente pequeño, indefenso e incluso, moribundo. Porque los problemas nos hacen inseguros y debilitan a nuestro corazón. Esto se agrava cuando ese problema que tanto te asusta, se repite una y otra vez. Cuando parece que al fin, le hemos dado esquinazo, bum! Vuelve a aparecer… son, en estos momentos, cuando realmente se ve la fortaleza de cada uno. Esa capacidad que tiene el ser humano para darse cuenta de sus errores, levantarse y mirar hacia adelante con esperanza. El reinventarse después de cada error, el reírte de tus propios problemas, el aprender de ellos,  el ser optimista….de este modo el camino se hará más intenso y menos laborioso. Plantémosle cara a la vida, para que vea que no nos achantamos ante cualquier impedimento, para que vea que somos unos grandes aventureros y que nos arriesgamos y ganamos en este juego llamado vida

jueves, 30 de agosto de 2012

De esos viajes que te cambian la vida....


Un viaje con tus amigos a un sitio nuevo, con playa, sol y arena. Plan perfecto. Miles de ilusiones y todos con ganas de comernos el mundo. Tras un duro viaje por fin llegamos y lo vemos: el mar. Ese inmenso mar azul con la salida del sol. ¡Qué hermoso espectáculo! Nos sentamos en el paseo marítimo y observamos esa maravilla asombrados. Descargamos nuestras maletas en ese apartamento que tan difícil fue conseguir. Y ya ahí se respira un ambiente de buen rollo, amistad, amor…un aroma dulce y a la vez salado. Y a partir de ese preciso momento empezará esa andanza. Esa semana en la que compartes tu vida junto a tus amigos. Comes con ellos, nos bañamos en el mar, salimos de fiesta, nos tomamos el café de las tardes… no paramos quietos.  Todo fluye, todo pasa. Y todo acaba. Mil vivencias y experiencias que  nos llevamos dentro. Algunas experiencias buenas, otras malas, pero que, al fin y al cabo, nos hacen crecer y mejorar cada día. Porque este viaje nos ha cambiado a todos, y siempre que lo recordemos, nos acordaremos de esa aventura que vivimos con los que queremos, y que nos saco miles de carcajadas, lloros, confidencias, fumadas, borracheras, que forman parte de nuestra historia.


lunes, 27 de agosto de 2012

Esencial

"Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único"
Ágata Christie

Plan de vida


Todo bajo nuestro control. Fácil la teoría, pero difícil la práctica. Para las personas es algo necesario el poder dirigir todos sus actos. Pero poca gente se da cuenta de que nadie es capaz de realizar eso. ¿Por qué? Os preguntareis…si el ser humano es el ser más inteligente que hay. Pues no. Os olvidáis de alguien. Ese alguien superior, divino, omnipotente…sí, Dios. Un gran personaje, eso no se duda. Lo que si se duda es de su credibilidad. Y ese alguien, es el que baraja las cartas de nuestro destino, es el que decide si conseguiremos pareja, escalera o full. Si ganamos o perdemos cada partida que hagamos.
Y muchas veces intentamos escribir nuestra propia historia, sin saber que ya está escrita. Con su prólogo, cuerpo y epílogo. Una historia emocionante, llena de desamores, encuentros, alegrías, desenfreno, adrenalina, tristeza…una novela en toda regla. Y aunque pretendamos cambiarla, es imposible. Es una historia intocable, porque desde el mismo día en el que nacimos se nos impuso, y solo el de arriba es capaz de cambiar el argumento.
No siempre las historias que se nos impongan pueden gustar, pero todas ellas son hermosas. Cada una a su manera, aunque a veces se lleguen a odiar. Pero tenemos que ser capaces de percibir la belleza de todo ello. No todas las historias son fáciles de leer, algunas pueden ser tediosas, y no todas son perfectas de principio a fin. Lo importante es no quedarse sólo con la simple apariencia, sino vivirlas intensamente, como si no hubiera un final. En cuanto comiences a vivirlo así, no intentarás más cambiarla, porque te darás cuenta de que sólo eres un pequeño ser, y que todo lo que te rodea te viene muy grande.

viernes, 24 de agosto de 2012

Dulce e intenso mar


Y volver a ver el mar. El inmenso mar. Azul, brillante, hermoso….una maravilla para la vista. Tan grande, que a veces pienso que se escapa de la vista humana y que puede imponerte. Me encuentro frente a él, y soy valiente y decido meterme. Me adentro y siento el agua fría que moja mis pies. Me voy metiendo poco a poco, tímida, y a medida que mi cuerpo se adapta a la fría temperatura, me voy sumergiendo. Y cuando no me doy cuenta, el mar se ha adueñado de mí y yo, como buena rehén, me dejo hacer. Hay buenas olas, y yo jugueteo con ellas. Y por un momento me olvido de todo. Y lo único que me importa es disfrutar de ese baño. Un baño placentero en el que me dejo llevar por el suave compás de las olas. Y me siento cual pececillo en el mar: libre. Libre en todos los sentidos, porque soy capaz de dejar escapar volar todos mis pensamientos,  preocupaciones y obligaciones. Por fin escapo de esa cárcel llamada rutina. Una rutina que es contagiosa y que no te deja disfrutar de la “vida”. Porque la vida no es solo sufrimiento, como dice la gente. Vida solo hay una y tenemos que disfrutarla en todo momento. Hacer siempre lo que a uno le apetezca y arriesgarse, porque si no lo haces te estarás arrepintiéndo en tus días futuros. Y dejas de pensar, y te das cuenta que sigues dentro del mar. ¿Y ahora qué? Pues salgo, y me tumbo en la toalla y dejo que los rayos de sol sequen una a una todas las gotitas que invaden mi cuerpo y ¿después? Dejarme llevar, y que la vida me vaya dando nuevas sorpresas.